El sonido del vinilo: ¿postureo o realidad?

Es por todos conocido el debate existente entre aquellos que opinan que el vinilo suena mejor que el CD y aquellos que opinan lo contrario. Hay quienes piensan que escuchar música grabada en un disco de vinilo es poco más que un “postureo” o una forma de llamar la atención. En este artículo os vamos a contar qué cambios sufre el sonido, y qué efecto causan en la percepción humana. Para ello, vamos a hacer un viaje por la carretera del proceso de surcado, que es el primer paso en la producción de un vinilo; visitaremos la galvanoplastia y descansaremos en el prensado. ¡Que comience el viaje!

Autor: Ibon LarruzeaFuente: Hispasonic

Procesos involucrados

Probablemente muchos de vosotros desconocéis que el disco master: no se prensa, sino que se surca. Literalmente, un estilete —generalmente de zafiro— araña la superficie del disco master, de forma parecida a un arado durante la siembra.

De ahí pasamos a la galvanoplastia, de donde sale “la madre” o el negativo.

Estos negativos se utilizarán en las prensas, que se rellenan con un termoplástico: nuestro vinilo.

Mayor distorsión armónica

En cualquier soporte analógico, al registrarse audio, se origina una cierta distorsión. En el caso de la cinta, y suponiendo un perfecto calibrado de la misma, la mayor parte de esa distorsión proviene del achatamiento que sufre la señal al llegar a su codo de saturación magnética. Al comenzar la grabación, la cabeza comienza a magnetizar la cinta, pero llegado a un cierto punto, la relación entre la señal de audio entrante y la magnetización obtenida deja de ser lineal.

Forma de onda debida a la adición de armónicos impares, típicamente presentes en una cinta magnética

Este tipo de distorsión es provocada básicamente por un aumento de los armónicos impares, tendiendo la señal a asemejarse a una onda cuadrada. Hasta llegar a la zona problemática, la onda se registra correctamente, pero al sobrepasar un cierto umbral, comienza a sufrir un recorte cada vez más pronunciado.

En el caso del surcado en el disco master, no se registra ningún campo magnético, sino un simple “camino” físico, un relieve variable en el cuerpo del propio disco. Ciertamente, sí que existe un campo magnético involucrado en el proceso: el de la cabeza surcadora, que también se satura de forma parecida al caso anterior. Pero además tenemos una nueva distorsión, y es la principal, que es originada por el retardo de giro generado a causa de la fricción entre el estilete y la superficie del disco. Sergi Gómez nos ha preparado un vídeo para ver más claramente cómo se produce esta distorsión:

Por tanto, el tipo de forma de onda que se genera es distinto al que se obtiene en el caso de una grabación en una bobina, ya que el esfuerzo —y por tanto la distorsión generada— comienza desde el inicio de la onda, y es mayor en el primer cuadrante del ciclo, cuando la aguja a cada momento penetra más y más hondo en el cuerpo del disco.

Al sumar ambas distorsiones, la del surcado y la propia de la bobina de la cabeza, obtenemos el siguiente gráfico:

FFT real, al surcar 1KHz con mi Vynilum SC99 un Dubplate

Este tipo de distorsión es el que podemos encontrar en equipos de alta gama de válvulas.

Tube Tech CL1B, sin compresión

Anthony de Maria Labs c/l 1500. Sin compresión

Drawmer 1960. Sin compresión

Por tanto, tímbricamente hablando, y al menos con señales simples, el cambio en el sonido al registrarse en un vinilo se asimila a lo que le sucedería al pasar por cualquiera de estos equipos. Esta distorsión suele provocar que percibamos el sonido como más “grueso”, con más “cuerpo”. Hay quienes hacen referencia a una frase que dice algo así como “es como si el sonido se llenara”.

Desviación espectral

Otra de las variables importantes para entender por qué el sonido del vinilo suele resultar más cálido que el del archivo digital, es el hecho de que éste suele sufrir una pérdida en agudos. Durante el surcado, para proteger la cabeza surcadora, el técnico encargado filtra las frecuencias más agudas. Además, parece haber una pérdida gradual en los agudos, más suave, pero de mayor ancho de banda. Este último problema puede llegar a ser minimizado mediante la adición de una ecualización que realce esa zona (si el técnico la conoce) antes de ejecutar el surcado. He encontrado casos en los que en el resultado final, debido a un contra-proceso excesivo por parte del técnico surcador, el vinilo presenta mayor energía en los agudos, pero normalmente, los resultados suelen seguir las pautas de los próximos ejemplos:

Esta pérdida en los agudos —sobre todo aquella que sucede en el extremo superior— provoca una sensación de sonido cálido y fácil de escuchar. No es necesario tener señal por encima de 12KHz para tener un sonido detallado y presente, y sin embargo, esta energía que ha sido reducida provoca molestia —incluso dolor— a aquellas personas que son capaces de escuchar esas frecuencias.

Llegado este punto, una reflexión interesante sería que dado que en la naturaleza rara vez nos llegan cantidades de energía relevantes en esa zona tan alta, y no solemos tener la sensación de que nos falte detalle, aire, o brillo en nuestra vida cotidiana, quizás tampoco sea deseable aplicarla al sonido de la música. Tan solo porque tengamos un ecualizador capaz de hacerlo, no significa que sea buena idea aportar un realce artificial en esta zona del espectro que es causante de fatiga auditiva.

Imagen estéreo

Existe, al menos que yo conozca, una tercera variable que puede justificar un mejor sonido al oído humano. Se trata del aumento hasta unos 55dBs del crosstalk en el vinilo. Nos referimos a aquella porción del sonido que, originalmente estando solo en uno de los canales, se duplica en el canal opuesto.

A priori podría parecer que una mayor separación de ambos canales pudiera ser mejor, pero la realidad es más compleja. Debemos recordar que nuestro cerebro no está acostumbrado a que se reciba sonido únicamente en uno de los oídos; siempre recibimos información por ambos oídos. Particularmente, si mis dos oídos no reciben una señal coherente en ambos lados, me invade una sensación de mareo, incluso de dolor cuando sobrepaso niveles moderados y la señal solo es recibida por uno de los oídos al utilizar un solo auricular, por ejemplo.

Por otro lado, sabemos que para obtener una imagen más abierta del estéreo, es necesario que la señal esté presente en ambos canales. Todos los que nos dedicamos al sonido sabemos que utilizar el control de “pan” no es la manera más eficiente por sí sola de llevar una señal a uno de los extremos de la imagen. Se obtienen sensaciones de mayor amplitud, por ejemplo, al utilizar el efecto Haas acompañando al “paneo”. De este modo, la desconexión de ambos canales puede no ser la mejor solución para obtener una imagen abierta y natural del panorama, tal y como sucede en la naturaleza, donde ambos oídos interactúan.

Variables contraproducentes y efectos indeseables

Entre aquellas variables que no aportan beneficios, podemos encontrar el ruido superficial. Es ruido, básicamente a lo largo de todo el espectro, pero con mayor energía en la zona más baja. Errores durante el surcado y el proceso de galvanoplastia —donde puede suceder una contaminación mayor de la deseada— pueden llevarnos a apartarnos de los 70dBs de relación señal ruido que pueden llegarse a obtener en condiciones óptimas.

La calidad del material en sí también influye en el ruido, y es que el material empleado no es un PVC común, sino un co-polímero de PVC y acetato con aditivos, donde tanto el PVC como el acetato tienen proporciones moleculares bastante estrictas de cada monómero. De hecho, tal y como nos comentan desde la planta de Krakatoa Records, la obtención del propio vinilo en sí es en estos momentos un cuello de botella para la producción, ya que apenas hay proveedores en Europa. Por regla general, cuanto peor sea el plástico, mayor será el ruido. Los discos de pizarra, por ejemplo, llevaban relleno abrasivo para afilar la aguja, que era de acero.

Las fluctuaciones de la velocidad son sin lugar a dudas otro incordio a la hora de escuchar música, pues producen cambios de afinación. Además, el sonido del vinilo es de peor calidad en las últimas vueltas, razón por la que se suele terminar ambas caras con los temas menos preciados por el artista.

Actualmente, y debido a las prisas durante el prensado en fábrica, hay ocasiones en las que los discos no se dejan endurecer lo suficiente, o hay algún problema en los moldes, y llegan doblados al consumidor.

Los numerosos clicks que puede presentar un vinilo –incluso siendo nuevo–, pueden llegar a ser bastante molestos, y en todo caso, no podemos hacer otra cosa que catalogarlos de negativos, pese a que haya gente a la que le traiga viejos recuerdos sentimentales. Pueden ser debidos, de nuevo, a las prisas durante el prensado, al suceder un proceso denominado “Non-Fill”, que se presenta cuando el termoplástico no rellena adecuadamente los surcos, especialmente las paredes externas. También puede ocurrir por suciedad, tanto en el molde como en el “Stamper” de la prensa. Otras veces proviene del propio master, o incluso, de la propia manipulación.

Click ampliado

Click vista general

En ediciones de series largas, se sabe que las primeras y últimas unidades no tienen la misma calidad, debido en el primero de los casos a que en el “Stamper” todavía puede presentar residuos del galvanoformado, y en las últimas copias, debido a que después de tantas estampaciones, sucede un leve deterioro acumulativo.

Siempre hay un cierto desequilibrio en la imagen estéreo, ya que el nivel de señal registrado en cada canal depende del correcto posicionamiento de la cabeza surcadora. Si el estilete no queda perfectamente vertical, al nivel relativo de ambos canales se verá afectado. Es normal tener desajustes de 1dB entre el canal izquierdo y el derecho, pero he llegado a registrar incluso 3dBs de desbalanceo.

Si el estilete no se posiciona correctamente, la imagen estéreo se desplazará hacia uno de los dos canales

Para terminar este apartado, quisiera comentar que la situación actual de las plantas productoras de discos de vinilo es más precaria de lo que lo era hace décadas. Durante estos años en los que hemos olvidado los discos de vinilo, se ha perdido mucho conocimiento e infraestructura.

Tan solo hay dos marcas que suministren discos master, y una de esas marcas es en realidad un artesano japonés que trabaja en el garaje de su casa. A su vez, hay sólo dos marcas que fabriquen los estiletes de zafiro: Apollo-Transco y Adamant —de nuevo, EEUU y Japón—. La primera, durante mucho tiempo, contaba tan sólo con una única operaria llamada María que ha cedido su testigo recientemente, así que todo el conocimiento viene únicamente de esa persona. Para la fabricación de estiletes de diamante, utilizados en el surcado de Dubplates, hay dos puntos de producción artesana en Francia y Suiza.

En cuanto a la maquinaria, no hay suficientes técnicos que reparen ni las máquinas surcadoras, ni las prensas. La surcadora más reconocida dejó de fabricarse a principios de los años 80, y apenas hay quien repare sus cabezas, ni repuestos para ello. Por tanto, las pocas fábricas que están en funcionamiento no dan abasto ante tanta demanda, lo que lleva a muchas de ellas a trabajar sin prestar mucho mimo al detalle e improvisando según vienen los problemas. Por ejemplo: Optimal Media tuvo grandes dificultades a causa de un problema con los sistemas neumáticos de sus prensas en 2013, retrasando los pedidos durante meses.

Variables emocionales y extra sonoras

No es objeto de este artículo centrarse en este apartado, pues las razones emocionales derivadas de los recuerdos, el tacto o el olfato se nos quedan fuera del campo de estudio técnico. Pero tampoco sería buena idea que quedaran sin exponerse, al menos algunas, pues pueden condicionar la escucha del oyente de manera importante.

1- Soporte físico. La posesión de algo físico hace más ilusión que algo que no se puede tocar, por lo que la escucha puede ser sugestionada.

2- Soporte mayor que el CD. El diseño gráfico se percibe con más detalle. De nuevo, nos podemos sentir sugestionados ante un grafismo de mayor tamaño.

3- Olores. Cada vinilo tiene un olor, mezcla del vinilo, del papel y de las tintas empleadas en el grafismo.

4- Delicado. Al tratarse de un soporte frágil, conviene manipularlo con atención, lo que provoca un aumento de la concentración en aquello que estamos haciendo y un aumento del valor del objeto.

5- El ritual. Acercarse a nuestra estantería y seleccionar aquello que se va a escuchar, de nuevo, nos predispone a disfrutar de la audición.

6- Sin publicidad, gracias. En los vinilos no encontraremos los típicos anuncios de Youtube.

7- De compras. Ir de compras a tus tiendas secretas y encontrarte con conocidos —algunos de ellos músicos— ofrece un plus, sin duda, frente a la compra desde el sillón de casa, mediante un teléfono móvil. Muchos vinilos nos traen recuerdos de aquel mercadillo, aquella tienda…

8- El equipo de sonido. Una vez decides gastar un cierto dinero en un giradiscos, lo normal suele ser conectarlo a un equipo acorde a él. No escucharás un vinilo a través de un teléfono móvil o un altavoz bluetooth.

9- Sala de audición. Tampoco escucharás tu vinilo por la calle, ni en el metro. Y ya sabes, el entorno influye.

10- País neutral en la guerra del volumen. Las masterizaciones para edición en vinilo suelen quedar menos expuestas a la compresión excesiva, debido a que para su reproducción siempre se requiere de un operador. En nuestras casas, somos nosotros mismos; en las discotecas, los DJ profesionales, pero ambos acomodamos el nivel de cada disco al nivel de escucha deseado. Esto es algo que los estudios de mastering valoramos a la hora de trabajar el sonido.

En el mundo digital, la amplitud máxima que se puede registra viene dada por el valor de 0dBFs, o +3dBFs según normativa AES-17, pero en los vinilos este valor es algo más flexible, y es que el límite viene dado cuando por exceso de señal, dos vueltas consecutivas del surco se tocan, pero esta situación sufre de un efecto de amortiguamiento debido a la distorsión que se produce a esos niveles tan altos, de forma parecida a lo que ocurre en una bobina o en una válvula cuando la señal se acerca a su codo de saturación.

Conclusiones

El soporte del vinilo tiene unas características físicas que alteran el sonido registrado en él, alejándolo del principio del hi-fi, que es el de la búsqueda de la máxima fidelidad. Aquel sonido que se registre en él ya nunca sonará igual, y es que se verá afectado por ese toque personal que hace años era la única opción junto con las cassettes, pero hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, podemos evitar manteniéndonos en el dominio digital.

¿No entiendes para qué volver a una tecnología tan antigua en la época actual? Pues escucha en digital.

¿Te gusta cómo suenan tus discos de vinilo? Chócala y disfruta amigo…

Fuente: Hispasonic

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