[Crónica] Soleo, de Ximo Tébar, consolida la estética de un músico muy personal, y su personalísima manera de tocar

El nuevo cd de Ximo Tébar, Soleo, es mucho más que una revisión de su Son Mediterráneo, es una especie de cima, de compendio donde aparecen reflejadas todas las etapas por las que ha pasado el músico valenciano en sus 25 años de carrera discográfica. La experiencia y el sincretismo a los que se llega en este nivel son patentes. Y son un placer para el oído. Felix Amador, Jazz Ese Ruido Magazine

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Soleo, de Ximo Tébar, consolida la estética de un músico muy personal, y su personalísima manera de tocar

Autor: Felix Amador, Jazz Ese Ruido Magazine

Soleo es el decimooctavo disco de Ximo Tébar, lo que ya, de por sí, es un logro en este país que era “un desierto para el jazz” según Leonard Feather. Profesional desde los 17 años, virtuoso reconocido, compositor, docente, productor…, Ximo ha tocado junto a luminarias como Lou Donaldson, Benny Golson, Lou Bennett, Joe Lovano, Arturo O’Farrill, Dr. Lonnie Smith… y todo este bagaje queda patente en este disco de celebración.

Soleo se anuncia como el nuevo son mediterráneo, recordando un álbum en el que este que firma escuchó por primera vez al guitarrista (Son Mediterráneo, WEA, 1992), un experimento de jazz suave, crossover y resonancias mediterráneas; pero, en realidad, Soleo es mucho más que una revisión de aquel sonido, es una especie de cima, de compendio donde aparecen reflejadas todas las etapas por las que ha pasado el músico valenciano en sus 25 años de carrera discográfica. La experiencia y el sincretismo a los que se llega en este nivel son patentes. Y son un placer para el oído.

Porque todo músico (y todo artista) se alimenta de sus influencias y de sus experiencias, y aquí, en Soleo, podemos apreciar a dónde ha llegado y por dónde ha caminado el músico. Encontramos evidentes sonoridades del jazz moderno americano (muy diferente del jazz moderno europeo) en el tratamiento todos los temas, muy acorde con el espíritu relajado y epicúreo del Son Mediterráneo original, prueba de que el tiempo que vivió en Nueva York lo convirtió en un músico más americano que español, musicalmente hablando. Del jazz flamenco del que habla la carátula hay algunos ejemplos en el disco, pero muestran un aspecto más primitivo que el que se puede apreciar en el actual jazz flamenco español: es como si volviéramos a aquellos tiempos en que músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent grababan para discográficas de la movida, como Nuevos Medios, y el flamenco se convertía en parte imprescindible del songbook español al tiempo que se abrían nuevos caminos (y nuevos públicos) para el jazz en España. Parecen sacadas de ahí esas sonoridades árabes del flamenco más puro que podemos escuchar en “Nardis”, por ejemplo, dando nuevos sentidos a la composición de Miles.

Pero, además, Ximo es un investigador incansable que se ha atrevido con compositores tan insólitos como Erik Satie, a quien homenajeó en 2009 y que hoy está presente en muchos repertorios de jazz. Todo este afán por ir más allá se puede escuchar en su último álbum, donde compás a compás uno puede seguir las huellas de su carrera pero también de la Historia del Jazz. Músico inquieto, siempre buscando nuevos caminos, innovando en cada disco, diferente del anterior, a lo largo de los años, Ximo Tébar ha versionado y rearmonizado estandares de todo tipo, desde “So What” hasta el (impensable sin trompeta) “The Champ” de Dizzy o alguno de Coltrane, siempre rearmonizando y pasando las composiciones por el personal tamiz de su forma de tocar. En el tema que abre el nuevo disco (“Jaco Opus Town”) Ximo reinventa la técnica del bajista de Weather Report con un resultado excitante. Hay otros homenajes menos obvios en el álbum, que termina con la revisión de un tema propio: “Son Mediterráneo”, con toques de bossa, deliciosos coros (Claudia Tébar) y un contagioso sentido del ritmo.

Terminada la escucha, podemos decir que Soleo consolida la estética de un músico muy personal, de los estilos en los que se mueve (smooth, bossa, funk, soul jazz… ninguno expuesto de una manera purista) y de su personalísima manera de tocar. ¿Se pueden destilar todas estas influencias en un solo músico y resultar original? Parece que sí. Además, Ximo hace algo que a mí, particularmente, me gusta mucho en los guitarristas (lo hacen Rafa López o John Pizarelli, por ejemplo), acompañar los punteos de la guitarra con el scat.

No estaría bien terminar este texto sin citar los músicos que hacen posible el álbum, un puñado de sidemen de esos que no están en el cartel de ningún festival pero que aportan experiencia y brillo a lo que tocan: el pianista Orrin Evans, Santi Navalón a los teclados, Ramón Cardo al saxo, John Benitez al bajo, Donald Edwards en la batería, Fernando García en la percusión, Claudia Tébar en los coros y una aparición del soberbio Ricardo Belda al piano en “Son Mediterráneo”.

Autor: Felix Amador, Jazz Ese Ruido Magazine

VIDEOCLIP CD XIMO TEBAR “SOLEO” The New Son Mediterraneo Celebrating 25th. Warner 2016

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